Fundación Alfredo Gogna 

Textos

 

 

Artista del monte y del cemento

 

Por Griselda Barale,

Revista Ñ, 2005.

 

Interpretar, leer, entender una obra de arte es descubrir las reglas de su formación.

No es poner palabras a una experiencia entre mágica y misteriosa que hemos llamado durante siglos “contemplación” –especie de éxtasis inefable- sino construir criterios a partir de los cuales el decir se justifique.
Nada más difícil hoy, puesto que estamos suspendidos sobre un abismo babélico, entre los que miran espantados las propuestas que van apareciendo y exclaman sin dudarlo: “¡esto no es arte!” y los que lo aceptan todo sin crítica alguna, despreciando lo tradicional frente a lo emergente.
Sin embargo, hay momentos en que el abismo desaparece; estos raros momentos llegan cuando estamos frente a obras que no dejan lugar a dudas. Experiencia posible, sin embargo, frente a la obra de un pintor argentino llamado Alfredo Gogna. En su obra “tradicional” y “emergente” son solo palabras.
Con el desgranar de la tarde aparecen los Gogna: hombre y pinturas. El hombre intimida con la mirada cariñosa, atenta y expectante. Conversamos de por qué hoy está en Santiago del Estero, después de una ausencia de 18 años en los que decidió clavar su caballete en Buenos Aires. La charlo, más allá de lo estrictamente personal, descubre al hombre de dos mundos: el caminante de la gran ciudad y el pescador del Río Dulce. El hombre que no le gusta ser un maestro y, además, no sabe que significa “maestro”, pero si sabe que está fatigado de serlo y que de ahora en más le gustaría ser discípulo o interlocutor.
Los Gogna, mientra tanto, van apareciendo en el centro del abigarrado estudio. Revelan que artista es, efectivamente, el que ejercita una escucha. Porque nada en el mundo es mudo pero muy pocos, sin embargo, escuchan. Gogna sí. Escucha los ruidos de la cerrazón del monte, el de Santiago, que es espinoso y crujiente cuando es bajo, o fuerte y duro cuando es quebracho. También el otro, el de cemento; todos pueden ocultar el sol, todos lo dejan pasar por un resquicio.
Agudos ángulos ciudadanos se suceden, alternan o compiten con las redondeadas formas de la vida a veces festivas, otras dolientes y, las más, insinuantemente eróticas. El color aparece sin pudor: superficies meramente azules, amarillas y hasta verdes dan cuenta del silencio río adentro, ahí, donde están los peces; pero también del ruido de la ciudad que, con el tiempo, adviene puro silencio. La textura es objeto de tratamiento riguroso: es para mirar y tocar. Arenosa, áspera, rugosa, se opone a la que no es más que liso color. Lo elementalmente plano es atravesado y hasta invadido por piolines simples o trenzados, recién salidos del ovillo o tratados con oscuros ungüentos; la pura pintura es cortada por pequeñas e insignificantes cosas halladas: alambres, bolitas, maderas, trapos. Más que collage hay fusión, desorden perfectamente controlado, reversibilidad de formas y perspectivas; más que figuras hay insinuaciones; más que literatura hay experiencias.
Gogna hace abstracciones pero no como género o estilo sino en sentido literal: abstrer es poner aparte, arrancar, abstraere e sino patriae: “arrancar del seno de la patria”. Pero, también, como modo de pensar: abstraer es separar algo de algo, dejar algo y tomar algo para armar ideas. En todos los casos, Gogna abstrae para decir más, para armar ideas y, cuando el vacío, lo espanta, se vuelve barroco y lo cubre todo.
Alfredo Gogna ha vuelto a Santiago, donde su huella es profunda, querida y vigente. Allí vive y allí se abrió, desde el 1º de Julio [2005], una muestra de su trabajo.
Ha tenido sus razones para volver; razones que nada tienen que ver con la mirada simplista que reduce el interior a lo folclórico. Ha vuelto a jugar a una de las tantas y posibles formas de ser un artista argentino. Un juego que ya conoce. Es que él, caminante y escuchador, le ha puesto, como su amigo Noé, el ojo al país.

 

 
 

OTROS TEXTOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fundación Alfredo Gogna

 

Varios aspectos de la vida de Alfredo Gogna tornan imprescindible la existencia de una fundación a su nombre, y no sólo se trata de la conservación de su obra, sino también en la defensa de las enseñanzas dejadas a través de su personalidad, que ha transmitido a quienes lo conocieron, el amor por la dignidad, el apego a la lectura, al arte, etc.; a través de su tarea docente, ya sea directamente de la Academia Nacional de Bellas Artes del Norte "Juan Yapari" de la cual es uno de sus fundadores y desde la que tuvo una fundamental influencia en los artistas plásticos actuales de la provincia, o indirectamente, por medio de su obra, transformando el arte de Santiago del Estero, modernizándolo, colocándolo en paralelo de las corrientes artísticas nacionales, transformándose así en una figura clave del desarrollo del arte actual de la provincia.

A través de su talento artístico, reconocido a nivel nacional e internacional, ha dejado en sus obras, un legado de valor incalculable, la cual debe ser difundida, a través de la Fundación, por medio de exposiciones, libros, folletos, charlas, debates, etc.
Al realizar este trabajo, la Fundación no solo cumplirá con la difusión de la obra de Alfredo Gogna, sino también de su modo de ver el arte y la vida, generando, de este modo, una tarea cultural de envergadura y permanente.

 

 

 Biografía

 

Alfredo Gogna

 

1930_ Nace en Tandil, provincia de Buenos Aires.

1943_ Se instala en Bs. As. Inicia sus estudios de Dibujo y Pintura en el Instituto Bernasconi, con Ester F. de Feldman.

 

 Actividades

 

Exposición en Galería Espacio Arroyo 2011

 

Exposición en Galería Espacio Arroyo 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gundación Alfredo Gogna
 

Alberto Riggi Nº 364
Barrio Jorge Newbery
Santiago del Estero, 4200

 

(+54) (0385)434-0166
info@fundaciongogna.org