Fundación Alfredo Gogna 

Textos

 

 

Confesiones alrededor de Alfredo Gogna

 

Por Rafael Touriño

 

No puedo pensar, reflexionar o escribir, más que en primera persona. Desde hace tiempo viene pasándome, por razones internas o externas, que sí vienen al caso, dos de las cuales trataré de explicar por única vez en este espacio, pero el resto ha de ser un enjambre de confesiones internas, malabares de transformista ciego para palpar lo insondable con la esperanza remota de que esta manga de mosquitos pueda, como en la medición de los agujeros negros, aunque más no sea contornear el sudor [de] La Cosa.

La cosa es Gogna a secas, la elección es decisión ciega, no hay opción, sobre lo único [que] no hay mentiras ni verdades, aunque no quiera Gogna, todo este confuso parloteo le concierne por decisión mía. ¿Qué más puedo hacer?

Probablemente utilizaré el recurso de la contaminación sin redondear conceptos, ni definir puntos de vista, no hay disculpa posible, compréndame, sea piadoso, cuando se muele humo, los dientes sirven menos que el aliento. ¿Y la cosa Gogna a secas? Él es invencible, el ácido de la sintaxis (lo único que podría hacerlo colear como los yutos) no lo corrompe, ni yo ni nadie podría modificar mínimamente el orden humano, o sea la forma que su pie marcó en la arena del Dulce el 7 de Diciembre de 1973 o cualquier otro día, ¿me entiende? Pongamos por caso, podría y lo haré (usaré cualquier recurso, hasta el codazo al hígado) saturar la página de datos. Esto clarificaría mi percepción del verde esmeralda azulado pero no tanto de la esquina superior derecha del cuadro que estaba primero al frente de la sala principal del Palais de Glace. Soy egocéntrico, pero no tanto, ¿me comprende? ¡Qué bárbaro! Cualquier cosa que diga contamina el aire pero no me imputa, por alquimia de un método soy inimputable como lo son los drogadictos por la demonización de la droga, ¿ve?, el recurso de La Cosa Gogna a secas abre agujeritos de inteligencia, vamos progresando, y hay una casi certeza, gracias a Gogna, o mejor dicho a su bastón.

En esta época atroz he de apuntar especialmente dos catástrofes que sí vienen al caso: a pesar de la gramática generativa de Chomski, la artillería de los Mass Media (o como se llamen), [la de] los infólogos, o sea, la cultura de la imagen mediática barrenó a la de la lecto-escritura como generadora y vehículo de la transferencia de conocimientos (los muy alineados a la teoría de la información lo pueden corroborar y hasta medir en términos de probabilidades, por aquello de la entropía y el desgaste de la energía, etc., etc., etc.).

Este fenómeno inédito (todos lo son) es el causante de casi todo lo que pasa y lo que nos pasa. Digamos al azar, por ejemplo, la pérdida de las elecciones en EE.UU., del candidato de Clinton, representante máximo de las multinacionales de la tecnología -¿lo sabía?-, en la batalla con el armamentista Bush y todo lo que ello significa [para nosotros], por dar un caso entre millones. Las catástrofes que sí vienen al caso en esta época de transición (todas lo son), dos rupturas a las que arbitrariamente llamaré, como acuerdo mínimo: “ruptura del soporte cognitivo” y “ruptura del convenio comunicacional”, sin los cuales se hace prácticamente imposible, primero, entender qué quiero decir cuando digo “cascarudo ocotero” y, segundo, enfocar el proceso de comunicación en un contexto; esto es básico, y perdón por lo elemental: por ejemplo, Raúl dice que es músico porque sabe puntear la López Pereyra, es un dato insustancial, insignificante, descalificador, pero si yo digo que Raúl dice que él es músico porque sabe tocar la López Pereyra y él tiene tres años, cambia la cosa, el contexto, el dato: puntea la López Pereyra (porque el convenio dice que si tiene tres años eso es relevante), califica con alto puntaje (por calidad), el segundo está por encima del primero. Vemos entonces que el concepto de calidad pude ser primero relevante, si tenemos un soporte cognoscitivo, aunque sea mínimo, y un convenio básico para acordar los contextos, y sería catastrófico y sujeto a cualquier manipulación semántica si se diluyera, como es a mi entender, variantes más o menos, en la actualidad; traslade esto a, por ejemplo, las elecciones, cualesquiera de ellas, y verá cuan esencial es, aunque más no sea pegar como moco (éste es el caso) un soporte y un convenio mínimo, algo así este desesperado intento semántico intenta chuschar.

Pero forzado a una dialéctica contradictoria, soy consciente de que moler humo traerá más confusión (viene de Confucio, ergo, Confucio es confuso) que esclarecimiento, pasará, pasará, pero algo quedará, por ejemplo, una pequeña luz sobre la calidad, y entre ese punto y La Cosa Gogna a secas está la clave (o no, ya se verá) de esta sintaxis que va queriendo ser dialéctica, no se engañe, la semióticos (como dice Eco) es en fondo la “ciencia de la mentira”, cuanto más si nos vemos forzados a inventar significados nuevos, como ya se ha visto, en ese terreno, como yo tengo el lápiz, soy Nerón y La Cosa Gogna a secas, ¿Qué es? ¿Gandhi? No lo creo, lo diferencian más cosas de las que lo acercan creo, es un dato elemental basado en lo cuantitativo, ¿yo creía que La Cosa Gogna a secas y Gandhi eran entidades básicamente cualitativas? Pero en ese punto radica la dificultad mayor. ¿Cómo se mide la grandeza de una persona?, más precisamente, su entidad, su especificidad. Ésta ya es una pregunta seria, seguimos progresando, precisamente el lápiz me dice que es probable que la calidad se nutra esencialmente de lo ad hoc, es decir, cuanto más se adecua su especificidad más se acerca a lo cualitativo, pues bien, si alguien, por caso Gogna a secas, pinta dos mil cuadros o más en treinta años de trabajo y satura milimetricamente dos depósitos, su taller y su casa entera, podemos afirmar con un alto grado de probabilidad que ha hecho por lo menos un esfuerzo superior por alcanzar un alto grado de calidad, algo así como si un bicho tiene tamaño de elefante, cuero de elefante, patas, orejas y trompa de elefante, lo más probable es que sea un elefante. A esta altura del parloteo confuso, más de uno dirá: este tipo se burla de nosotros. No estén tan seguros, en demasiados círculos, espacios o mesas se ignora lo elemental y las copulaciones contra natura tienen mucho puntaje en el circuito de lo obvio. ¿Cuantos cuadros al óleo pintó La Cosa Gogna?, sin contar dibujos, collages, etc., para no cansar numéricamente: dos mil y me quedo corto, es una barbaridad, dirán, quien alguna vez se ha acercado a su casa-taller del Newbery y ha visto aunque más no sea por la ventana, dirá que no exagero, convengamos entonces que es un esfuerzo titánico que merece como mínimo nuestro respeto, aunque sea por eso solamente, y si a todo esto le agregamos más números, como por ejemplo la cantidad de pomos de oleos a cuadro por cuadro aproximadamente, porque Gogna no les mezquina empaste, saque la cuenta de cuánto dinero (o sea esfuerzo diario por conseguirlo) invirtió, verá con más claridad el grado de respeto que esta entidad se merece, si no, pregúntese cuantos pintores conoce con ese hándicap numérico.

¿Cómo se mide la pasión? No con armas de tecnócratas [de] escalímetro, seguro que no, hasta un chico sabe que el beso no tiene peso, puesto que esté tan seguro, porque pueden sorprenderlo con las arrugas convulsivas del gusano medidor, o la ropa del coyuyo a cinco coyuyos por rollo y usted se quedará catiteando como trompo cuquero en el asfalto caliente.

Gogna a secas, La Cosa, tiene pelitos dentro de la nariz, en su casa hace dibujitos como chico, tomó cervezas en el Royal, a veces con picadita y pulpitos, otras con mondongo a la cazuela, toma regularmente u café en El Barquito, le gusta ir caminando desde su casa en el barrio Jorge Newbery al centro, sube al 16 solamente cuando va a la Academia, no sé si sabe que la picada de Gallito tiene fiambre, milanesa y chancho frío, hay patita de chancho, a Gogna le gustan en picante y los tallarines a la bolognesa, tiene gallinas y conejos en el patio, a fin de año hace pesebres y títeres en la ventana del comedor con unos adornos móviles que inventan con la Chichita (Marina) !Son hermosos! A la siesta está en su taller, dicen, pero no se sabe porque tiene los vidrios espejados, qué hace Gogna, ¿va al dentista?, se limpia los dientes con palillos de la escoba, tiene un sillón muy cómodo y de noche espera al gato cojo, en los días nublados va al baño como todos los días, en su casa usa alpargatas de yute, prende el fuego del asado en la carretilla del albañil, creo que tiene los dientes picados, lo vi en la Boca del Tigre, estaba fumando y tenía una mallita que le quedaba fea, tiene un raro olor a tabaco y trementina, a Gogna le sale un tono porteño cuando habla, cuando camina lleva el pecho inflado, en las fiestas le gusta tomar vino fino, en los días comunes también, pero no le alcanza la plata, ¿tendrá obra social? Veces a la mañana desde su ventana mira los pájaros en el cielo, otras veces no, tiene los ojos negros, cuando va al río caminando por las vías, pesca desde la orilla y ni usa zechanfle [?], a Gogna le gustan las pencas, no sé porque al barrio Newbery le dice Huaico hondo, la luna ilumina la arboleda del patio de la casa de Gogna, como la del vecino, como toda la cuadra, como toda la ciudad.

¿Cómo lo ven La Cosa Gogna y sus cuadros, a usted? Se me ocurre que algo así como el cordón al trompo, el talco a la escaldadura, el polvo a la fiesta de Sumamao, el cuerito a la canilla, pero no se preocupe por él, el problema siempre fuimos nosotros, los que le zumbábamos alrededor, lo saturamos de chistes malos, lo espantamos con la “inocencia monstruosa” de los changos de la calle Suárez al límite de poner los calcificados dientes blancos al servicio de una chapita calcinada por el sol de Enero; nosotros, los de la salsa saturada de comino (y no podemos salir de la olla), los que no comemos las empanadas con pasas de uva; nosotros, los que soportamos con una carnalidad pulposa y palpitante al pedo un empleo público donde no se hace nada nunca y así durante treinta años, pero eso sí, comiendo a media mañana un sanguche de pipen con vino blanco en botella de Mirinda; nosotros, los que nunca vimos un cuadro de Gogna a secas, a pesar de las oportunidades, miles, millones que nos dio con sus colores únicos, su empaste carnal, su genio de las relaciones vibrantes, centellantes, sorpresivas, de dedos ágiles que acarició en las telas, amanecidas, cocinadas, chipaqueadas, pescadas, cieladas, lloreadas, carcajeadas, puteadas, cagadas, maravilladas, huaicondoneadas, en Santiago.

Como verá, el enjambre de mosquitos semántico es como el talco de los detectives que al espolvorearlo marca el perfil de la huella, o sea la huella de Gogna a secas, se ve en la forma del enjambre de los mosquitos a secas, ¿es entonces una cuestión de formas, perfiles, contornos? ¡No! Es una forma de visión ¡Que otra cosa podría ser un cuadro! ¿Gogna será como sus cuadros? No, pero sus cuadros son su toma de visión. Mire, hágame caso, no pierda tiempo, escape como pueda, rompa la pared, salte por la ventana, vuele, repte, corra, da igual, pero acérquese lo más rápido posible a un cuadro de Gogna, los encontrará esperando, aunque más no sea para masajear el hedonismo de su ojo, cómodamente estirados entre sus marcos, ellos no tienen apuro, pero usted sí ha perdido demasiado tiempo, hágalo, déjese acariciar por el gesto de amor más valioso que conozco, así ahorramos palabras inútiles en el intento de lograr que Gogna deje de ser La Cosa.-


Gracias a Witold, Samuel y Humberto
Octubre 2004, Embalse, Córdoba


 

 
 

Fundación Alfredo Gogna

 

Varios aspectos de la vida de Alfredo Gogna tornan imprescindible la existencia de una fundación a su nombre, y no sólo se trata de la conservación de su obra, sino también en la defensa de las enseñanzas dejadas a través de su personalidad, que ha transmitido a quienes lo conocieron, el amor por la dignidad, el apego a la lectura, al arte, etc.; a través de su tarea docente, ya sea directamente de la Academia Nacional de Bellas Artes del Norte "Juan Yapari" de la cual es uno de sus fundadores y desde la que tuvo una fundamental influencia en los artistas plásticos actuales de la provincia, o indirectamente, por medio de su obra, transformando el arte de Santiago del Estero, modernizándolo, colocándolo en paralelo de las corrientes artísticas nacionales, transformándose así en una figura clave del desarrollo del arte actual de la provincia.

A través de su talento artístico, reconocido a nivel nacional e internacional, ha dejado en sus obras, un legado de valor incalculable, la cual debe ser difundida, a través de la Fundación, por medio de exposiciones, libros, folletos, charlas, debates, etc.
Al realizar este trabajo, la Fundación no solo cumplirá con la difusión de la obra de Alfredo Gogna, sino también de su modo de ver el arte y la vida, generando, de este modo, una tarea cultural de envergadura y permanente.

 

 

 Biografía

 

Alfredo Gogna

 

1930_ Nace en Tandil, provincia de Buenos Aires.

1943_ Se instala en Bs. As. Inicia sus estudios de Dibujo y Pintura en el Instituto Bernasconi, con Ester F. de Feldman.

 

 Actividades

 

Exposición en Galería Espacio Arroyo 2011

 

Exposición en Galería Espacio Arroyo 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gundación Alfredo Gogna
 

Alberto Riggi Nº 364
Barrio Jorge Newbery
Santiago del Estero, 4200

 

(+54) (0385)434-0166
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